3 técnicas relajantes que te ayudan a prepararte para el parto

3 técnicas relajantes que te ayudan a prepararte para el parto

Yoga

Existen varios motivos por los que el yoga es uno de los ejercicios que más se recomienda para las embarazadas, y es que además de ser una actividad física de bajo impacto

 

te ayuda a alcanzar una relajación profunda. Es muy útil a la hora de tonificar la musculatura dorsal y pelviana durante el embarazo. También permite sentir mejor la unión entre respiración, contracciones y dolor. Puede ayudarte a lo largo de los nueve meses de embarazo para sentirte en forma y preparar el cuerpo para el parto.

 

El canto

 

El pequeño sentirá la intensidad de las vibraciones y el sonido de tu voz. Además, en esta preparación hay un profundo trabajo de respiración para el día del parto y un control de la posición del cuerpo y de la movilización muscular.

Si la madre o el padre le hablaron al bebé durante el embarazo, el recién nacido será capaz de identificar sus voces al nacer, sintiéndose seguro y acompañado. Además, el bebé en el vientre materno es capaz de identificar melodías, por lo que una buena práctica durante la gestación es escuchar una canción para relajarse, y cuando el bebé nace, utilizar la misma para que se duerma, porque la identificará y asociará con el descanso.

 

 

Caricias al vientre

 

El tacto afectivo o haptonomía es una técnica de preparación para el parto que consiste en la aplicación por parte de los padres de caricias que el bebé percibe a través de la pared del vientre de la madre. El tacto toma un sentido afectivo y emocional que permite crear lazos profundos e intensos con el pequeño.

 

A causa de este desarrollo temprano de los sentidos, la madre debe estar en un contexto tranquilo, en el que el feto pueda percibir todo aquello que sucede.

Así, del mismo modo que los estímulos positivos (por ejemplo, los besos o las caricias) tienen efectos favorecedores e inspiran un estado emosional sereno, todas las situaciones negativas (como pueden ser las peleas o los gritos) causan efectos perjudiciales al estado emocional del bebé.