Confesiones de padres primerizos Parte 2

Confesiones de padres primerizos Parte 2

Traer un bebé al mundo puede convertirse en uno de los actos más maravillosos de nuestras vidas, puede ser que la pareja sienta una mayor conexión hacia el otro gracias al vínculo que ahora comparte, ese pequeño ser humano. Sin embargo, muchos papás primerizos se sienten atemorizados por todos los cambios que ocurren, tanto física como emocionalmente, en su pareja durante los nueve meses de embarazo. Es importante recordar que estos cambios no serán permanentes y el papá debe mostrarle apoyo y compresión a la futura madre, pues no olvidemos que ella es la que está sufriendo todos estos desbalances hormonales.

 

"Con sus cambios de humor, los antojos y la náusea de la mañana, mi esposa se convirtió en una persona no tan placentera con quien vivir cuando estaba embarazada. Yo soñaba en el día en el que la mujer de la que me enamoré regresara. Afortunadamente lo hizo. También me preocupaba mucho ser un buen padre, era nuestro primer hijo y por lo tanto no tenía experiencia alguna. Leí algunos libros sobre la crianza que me ayudaron en algo, pero decidí que era mejor confiar en mis buenos instintos para convertirme en buen papá. Mis padres no tuvieron mucha ayuda de los libros para la paternidad y les fue muy bien", comenta uno de los entrevistados, mientras otro se pregunta si a su esposa le molestará que él sí pueda descansar toda la noche.

 

¿Qué hacer después del parto?

 

Después de sobrevivir los nueve meses de embarazo, superar los nervios del parto y del nacimiento de su primer bebé, ahora están listos para volver a casa e iniciar una nueva vida con su recién nacido. Pero una vez en casa, regresa la incertidumbre y sobre todo los nervios de cómo cuidar a su hijo, cuándo y cómo alimentarlo, cómo cambiarle el primer pañal, etc. Considere la posibilidad de pedir a amigos y familiares que le echen una mano durante las primeras semanas de vida del bebé, que pueden ser bastante caóticas y agobiantes. Mientras esté en el hospital, saque partido de la experiencia de las personas que tenga a su alrededor. Muchos hospitales disponen de especialistas en alimentación y lactancia neonatal que pueden ayudarle a empezar a amamantar o darle el biberón al bebé. Las enfermeras también son una excelente fuente de información; pueden mostrarle cómo sostener, trasportar, hacer eructar, cambiar los pañales y cuidar al bebé.

Una vez en casa, tal vez le interese contratar a una niñera que tenga experiencia en bebés o bien a alguna joven responsable de su vecindario que se ofrezca a hacer de canguro, para que le ayude durante esta etapa. Su médico o el hospital donde haya dado a luz pueden ser buenas fuentes de información para contactar con profesionales que ayudan a cuidar de recién nacidos en casa, hasta es posible que le faciliten alguna referencia sobre servicios sanitarios domésticos.