Consejos para dormir al bebé

Consejos para dormir al bebé

Aunque los recién nacidos tienden a dormir 18 horas al día, lo hacen en pequeños periodos de tiempo a lo largo de todo el día. Aquí tienes algunas ideas para que tu pequeñín junte esos "raticos de sueño" especialmente durante la noche.

 Ponlo en su cuna cuando esté adormilado, no totalmente dormido
Esto no es fácil, especialmente para mamás que están dando el pecho, pero si consigues encontrar la manera obtendrás mucho del descanso que necesitas. Los bebés que se duermen por sí solos son más propensos a dormirse más rápidamente y aprenden cómo calmarse ellos mismos para dormir, según asegura Kim West, autora de Buenas noches, que duermas bien (Good Night, Sleep Tight). West es una trabajadora social en Annapolis, Maryland, así como una consultora de sueño profesional que ha ayudado a más de 2,000 familias en todo el país a dormir a sus pequeñines. 

Éste es su consejo: cuando tu bebé tenga de 6 a 8 semanas, crea una escala de sueño del 1 al 10. El 1 es despierto totalmente y el 10 es dormido como un tronco. Espera a que tu bebé esté en el número 7 y ponlo a dormir. Mover los brazos y las piernas de forma menos vigorosa y no succionar con tanta fuerza (pasar de alimentarse, a succionar para calmarse) son signos claros de que está entrando en el mundo de los sueños.

Llévatelo al lado oscuro

 "Las luces activan el botón biológico de puesta en marcha de tu hijo", dice Elizabeth Pantley, autora de El sueño del bebé sin lágrimas (No-cry sleep solution). Y al contrario, la oscuridad hace que el cerebro libere melatonina, una hormona clave para conciliar el sueño. 

Si tu bebé duerme más durante el día que por la noche, ayúdale a reconocer la diferencia. Durante el día, deja que entre mucho sol en la casa. Pon a tu bebé a que duerma siestas durante el día en cuartos bien iluminados (a menos que tenga problemas para dormir siestas). Para inducir el sueño por la noche instala reguladores de intensidad en las luces, no sólo en el cuarto de tu bebé sino en otras habitaciones donde los dos pasen mucho tiempo. Reduce la intensidad de la luz una o dos horas antes de la hora de irse a dormir por la noche, para establecer el ambiente. Las luces nocturnas están bien, pero escoge unas que sean pequeñas y de tono azulado y apagado (las de color amarillo y blanco brillante son más estimulantes). 

Si tu hijo se despierta durante la noche no enciendas la luz ni lo lleves a una habitación que esté bien iluminada. El paso de la oscuridad a la luz le dice a su cerebro que es hora de entrar en acción. En vez de eso, tranquilízalo para que se vuelva a dormir en el cuarto. Si el sol de la mañana hace que tu hijo se levante demasiado pronto o si tiene problemas con las siestas de la tarde, instala cortinas que oscurezcan el cuarto.