Consejos para papás en el embarazo

Consejos para papás en el embarazo

Los padres lo tenemos un poco mal porque no sentimos al bebé, no lo notamos y lo conocemos realmente cuando ya nace, con nueve meses de desventaja con respecto a las mamás. Por eso, como tú también cuentas, te ofrecemos, papá, algunos consejos para que puedas implicarte durante el embarazo y sentirlo también un poco tuyo.

Ahora más que nunca, comunicación

Estás a punto de vivir el cambio más grande que una pareja puede vivir (o uno de los más grandes), así que es muy importante que habléis del tema. Coméntale cómo te sientes, qué piensas sobre el nuevo bebé, sobre los cambios de la casa e intenta visualizar tu vida con un miembro más, hablando de las cosas que harás.

Ve con ella a las visitas del ginecólogo

Aunque la embarazada es ella, no tiene por qué vivir el embarazo en “soledad”. Aprovecha los momentos en los que les van a dar noticias sobre la evolución del bebé y su crecimiento para conocerlas de primera mano. Estando ahí podrás ver a tu bebé en las ecografías y oír su corazón, verás qué piensan los profesionales sobre los cambios que están sucediendo y en definitiva acompañarás a tu mujer en momentos que suelen ser rutinarios, pero que a veces se vuelven complicados si algo no está yendo del todo bien.

Fórmense juntos como padres

Tener un hijo es una de las mayores responsabilidades que puede llegar a tener una persona adulta. A pesar de ello, criar un hijo es una de las cosas que menos se estudia porque parece que, como se ha hecho toda la vida, alimentar y educar a un bebé no puede ser tan difícil. El caso es que hacerlo lo puede hacer cualquiera, pero hacerlo con información y con la seguridad de que se está yendo por el camino más o menos correcto sólo se puede hacer si, de una manera o de la otra, accedes a esa información.

Conecta con el bebé

Es difícil porque está dentro de la barriga de tu pareja, pero puedes intentar llegar a él (o a ella). Tócale la barriga (pero pídele permiso a ella primero, claro), háblale, cántale, así comienza una comunicación que puede llegar a ser bidireccional en el momento en que provoques algún movimiento (“¡Te está oyendo, se mueve cuando le hablas!”, suelen decir ellas).