¿Cuándo debe de dormir sólo mi bebé?

¿Cuándo debe de dormir sólo mi bebé?

Muchas familias que practican el colecho se preguntan hasta qué edad debe dormir el bebé o el niño en la cama de los padres. Expresado de otra manera, algunos papis quieren saber cuál es la edad idónea para que su peque abandone su cama y comience a dormir solo, en su propia cama y en su dormitorio.

 

El requisito principal que ha de cumplirse para que el colecho sea una práctica de descanso positiva es que todos los miembros de la familia estén de acuerdo en practicarla. Generalmente, esta decisión la toman los padres cuando el bebé es pequeño.

 

Del mismo modo, la decisión de que el niño comience a dormir solo también debe tomarse en familia, estando de acuerdo todos los miembros implicados. Existen muchas formas de practicar el colecho y a medida que esta práctica se alarga en el tiempo, la familia ha de ir adaptándose a las necesidades que van surgiendo.

 

Por ejemplo, cuando el bebé es pequeño, probablemente se disponga de suficiente espacio en la cama de los padres para los tres. Sin embargo, cuando el niño tiene 2 años, puede que el espacio comience a ser insuficiente y la familia tenga que plantearse comprar una cama más grande o adicionar una cama.

 

No existe una edad concreta en la que los niños deban empezar a dormir solos. La respuesta correcta a esta pregunta sería: el niño debe empezar a dormir solo cuando esté preparado para ello.

 

El sueño es un proceso evolutivo y lo idóneo es esperar a que cada niño esté lo suficientemente maduro como para querer dormir solo, en su propia habitación. Por esta razón, debe respetarse el ritmo y las necesidades de cada niñ@.

 

Cuando los peques comprenden que en casa no hay ningún peligro y que sus padres están en una habitación cercana y acudirán siempre que lo necesiten, suelen aceptar dormir solos. Motivados por sus papis, que elogian lo mayor que es ya y lo bonita que es su habitación, hacia los 3 ó 4 años de edad muchos niños dejan de dormir en la cama con sus padres.

 

Lógicamente, al principio habrá que acompañarles hasta que se queden dormidos, contarles cuentos o cantarles.

 

No obstante, no hay que olvidar que cada niñ@ y cada familia tiene su propio ritmo y que las edades descritas son meramente orientativas.