Errores comunes de padres primerizos

Errores comunes de padres primerizos

Todo está destinado a cambiar con la llegada de un recién nacido, tanto entre la pareja como en la rutina familiar. Ahora toda esa preparación durante el embarazo y el parto tiene que llevarse a la práctica, y es muy fácil que los padres primerizos cometan algunos errores. Pero no te preocupes, a continuación te decimos algunos de los errores más comunes de los padres primerizos (y no tan primerizos), para ayudar a que esta primera etapa sea lo más cómoda y fácil posible, tanto para ustedes los papás como para el bebé:

 

  1. Confiar más de la sabiduría popular que del pediatra

Debemos confiar en las recomendaciones del pediatra por encima de cualquier otra, dado que la ciencia avanza y, lo que antes se tenía como cierto, ha podido quedar demostrado que ya no lo es. Siempre hay trucos que parecen funcionar, pero hay que tener criterio para diferenciar los que son inofensivos de aquellos que pueden no serlo.

 

  1. Esterilizarlo todo obsesivamente

Si tu hijo no es prematuro, la higiene no tiene por qué ser una preocupación más allá de lo normal. Es más, el contacto con ciertas bacterias es necesario para que el bebé desarrolle sus propias defensas. De lo que se trata es de proteger al bebé de posibles infecciones, y eso se logra con la limpieza habitual de sus objetos.

 

  1. Bañarle todos los días

Según los pediatras, con dos o tres baños semanales es suficiente. Más aún si tu bebé padece dermatitis atópica, pues el jabón y el agua caliente alteran el manto de grasa natural de la piel, provocando que empeore. Lo único que hay que cuidar para mantener su higiene es que tras un cambio de pañal su piel quede limpia de cualquier desecho.

 

  1. Mantener la casa en silencio si duerme de día

Pese a que puede parecer lógico, no es aconsejable tratar de guardar silencio si el bebé duerme de día. Esto se debe a que al llegar al mes y medio de vida los patrones de sueño del bebé empiezan a adaptarse a los ciclos de luz y oscuridad, a lo que contribuirá el ritmo de vida normal de una casa; gracias a ella también sabrá cuándo es de día.

 

  1. No admitir que se necesita ayuda

Nada menos práctico que tratar de aparentar tener todo bajo control, y tras el esfuerzo físico, mental y emocional que suponen el embarazo y el parto, todo el mundo necesita ayuda para cuidar a un bebé, y todo el mundo tiene la sensación de estar desbordado, sobre todo si se es padre primerizo. Ante esto, hay que buscar ayuda para cuidar de nuestro hijo y poder afrontar el resto de nuestras obligaciones.