La pareja y la llegada del primer bebé

Cuando nace el bebé surgen muchos cambios radicales en la relación,  por algún tiempo se terminan las largas conversaciones con vino, escoger su película favorita o simplemente ver la TV en silencio.

Pero también hay cosas hermosas que disfrutar, por ejemplo: el orgullo de ser padres, la experiencia de sentir el amor incondicional, la ternura que provoca un bebé.

Lo complicado es perder algunas libertades como viajes, trabajo, convivencia, sexualidad en pareja, etc.
Los miedos antes desconocidos acerca de la salud y seguridad del bebé, la estabilidad financiera y pensar que no se están haciendo “bien” las cosas puede provocar estrés y peleas entre la pareja. 

Al inicio es casi imposible, pero impidan que el recién llegado se convierta en el único eje sobre el cual giran; recuerden que su nuevo papel no es reemplazo del anterior sino complemento y ambos son igual de sustanciales

Un gran tip es reservar tiempo para ustedes, una vez por semana, pueden conversar de cualquier tema menos del niñ@, pueden hablar de su relación, ojo, no es un momento para las quejas pero sí para apreciar lo que les gusta, recordar anécdotas y disfrutar de alguna forma lo que hacían antes de la llegada del niñ@. 

Traten de llegar a un acuerdo con las desveladas, una noche y una noche, o una actividad cada quien. Recuerden que son equipo.

Otra excelente estrategia es conversar diariamente acerca de lo que los hace sentir mal o que no les gusta del otro, el tiempo establecido es de 20 minutos no más.

Formulen peticiones claras, no las dejen a la adivinación o al sentido común, escuchen las objeciones de cada uno sobre lo que solicitan y busquen el mejor arreglo posible.

Por parte de sus familiares acepten consejos, pero nada más.