Las dos caras de la maternidad

Las dos caras de la maternidad

No todas las mujeres viven la maternidad de la misma manera, es una experiencia única e inimaginable a menos que lo estés viviendo, pero para todas, ser madre es todo un reto. Es hermoso traer una vida al mundo, eso no podemos negarlo, sin embargo, no deja de ser mucho más difícil que un trabajo; no puedes despertar un día y decir “renuncio”, no puedes tomarte unas “vacaciones” de esa responsabilidad, ya que no es algo que se pueda dejar para después. Qué hermoso sería vivir la maternidad sin altibajos y sólo con la parte bonita y reconfortante, sin preocuparse de la lista de cosas que hacer, del desorden en toda la casa, de los platos que hay que lavar por enésima vez y la interminable canasta de ropa sucia. Además, si la mamá tiene un trabajo fuera de casa, debe cumplir con aún más responsabilidades y en muchos casos se ve en la necesidad de pedir ayuda para tal vez hacer los quehaceres de la casa o cuidar al bebé por unas horas, y hay que recalcar que esto no es un símbolo de debilidad, al contrario, es sinónimo de una madre que se preocupa por su hijo y desea brindarle la mejor atención posible, a pesar de las otras responsabilidades que ella tenga. Convertirse en mamá es un cambio de vida total, y es importante entender que por más bello que sea, también conlleva un inmenso compromiso y responsabilidad.