¿Las niñas son más apegadas al papá?

¿Las niñas son más apegadas al papá?

A partir de los tres años, las niñas dejan de estar colgadas de las faldas de mamá y se inclinan por los mimos de papá. Ante esta situación la madre puede sentirse excluida o celosa. Pero no debe ser así: es una etapa normal que cumple su función en el desarrollo psicosexual de la niña, y no hay que competir por su cariño.

Papá es un hombre, y hay algo de idilio y de enamoramiento en esta actitud de la niña. En realidad se trata de algo muy normal, una etapa que cumple su función en su desarrollo psicosexual y que le ayuda a sentar las bases de su identidad femenina. Ha empezado a darse cuenta de la distinción de sexos, y comienza a identificarse con el que le ha correspondido. Sabe que un día se convertirá en mujer y empieza a imitar a su madre: se interesa por las muñecas y los bebés, pone cuidado en su arreglo personal, le encantan los lazos, los vestidos, juega a ser mamá.

La niña empieza a darse cuenta de la relación romántica que se establece entre hombre y mujer, y ella misma siente una especie de atracción romántica por su padre. En su conducta se nota que el sentimiento que le profesa es de un tipo especial y agradable, precisamente porque es un hombre. De hecho, el primer hombre de su vida. Comprende que es mujer, se identifica con mamá e intenta, como ella, conquistar a papá.

¿Cómo debe ser la actitud de papá?

  • Debe evitar llamar a la niña «su noviecita» o «su mujercita». Lo que para él es solo un juego, produce un efecto negativo en la inmadura e impresionable fantasía infantil.
  • La ambigüedad en los papeles y en los afectospuede dejar incluso secuelas posteriores en forma de rasgos neuróticos e inadaptación psicosexual.
  • A esta edad en que el conocimiento del mundo es aún tan inmaduro y en la que los parentescos todavía son un complicado lío, la niña puede llegar a decir que quiere casarse con papá. No hay que ridiculizarlapor ello, pero sí hay que decirle y explicarle claramente que eso es imposible.
  • No debe caer en el juego de excluir a su mujer en su relación con la niña. Es importante que esta sienta que es lo bastante equilibrado como para no dejarla ocupar en su corazón el lugar de su madre.