Mastitis sin lactancia o mastitis periductal

Mastitis sin lactancia o mastitis periductal

La mastitis sin lactancia es aquella que se da en mujeres que no están dando el pecho. Consecuentemente, es más habitual en mujeres menores de 30 años y en mujeres de entre 50 y 60 años. En este caso, la mastitis sin lactancia es más difícil de detectar que la mastitis puerperal, la que se da una vez se ha tenido al bebé. El diagnóstico suele incluir una ecografía, ya que la mamografía resulta insuficiente para examinar el tejido mamario.

Síntomas de la mastitis sin lactancia

Esta inflamación, también conocida como mastitis periductal, suele estar localizada en una parte específica del pecho, con frecuencia cerca del pezón. En muy pocos casos, está afectado de mastitis el pecho entero y, generalmente, solo ocurre con uno de los senos, mientras que el otro permanece sano. Los síntomas más frecuentes de una mastitis sin lactancia son:

Inflamación constante

Rojez e irritación del área infectada

Dolor en la zona

Sensación de picazón o pesadez

Diferentes masas palpables de varios tamaño

Zonas de calor detectables por el color de la piel

Absceso o acumulación de pus

 

Cuando la mastitis sin lactancia está provocada por una infección, el tratamiento que los profesionales prescriben suele ser la ingesta de antibióticos durante un tiempo determinado. También es común aplicar un tratamiento a base de inhibidores de la prolactina junto al antibiótico.

En algunos casos, aunque suele ser poco usual, también se puede recurrir a la cirugía, cuando es necesario extraer los conductos galactóforos.

Por último, debido al peligro de padecer una mastitis crónica, es aconsejable adoptar un estilo de vida saludable, en el que se reduzca drásticamente el consumo de tabaco, cafeína, así como los alimentos grasos.