Terrores nocturnos

Terrores nocturnos

¿Sabías que las pesadillas y los terrores nocturnos no son lo mismo? Nosotros te explicamos la diferencia y como puedes tranquilizar a tu pequeño.
Ambas se engloban dentro del trastorno del sueño en el grupo de las parasomnias, estas son conductas anormales asociadas al sueño
 
¿Cuáles son las diferencias entre pesadillas y terrores nocturnos?
 
Pesadillas - Estas suelen comenzar de los 3 a los 6 años, van disminuyendo conforme el niño va creciendo y se presentan durante la segunda mitad de la noche.
Cuando el niño se despierta recuerda el contenido del sueño y son muy claros, durante el sueño no hay movimiento o vocalizaciones y si existen indican el final de la pesadilla. De igual manera cuando despierta existe la sensación de miedo y ansiedad.
 
Terrores nocturnos – Estos suelen aparecer entre los 4 y los 12 años y se dan en la primera mitad de la noche. Durante este episodio es complicado que el niño despierte a pesar de los esfuerzos que los padres hacen, cuando despierta puede hacerlo gritando y llorando sin recordar absolutamente nada del sueño y aparece confundido y un poco desorientado.
 
La tensión emocional y la fatiga parecen incrementar la aparición de estos episodios. Hechos traumáticos recientes (hospitalizaciones, separación de la madre, muerte ser querido, etc.) son factores de riesgo que pueden desencadenar y mantener los episodios.
 
Los terrores nocturnos no suelen precisar tratamiento farmacológico, a menos que por su frecuencia o intensidad constituyan un problema para el niño y así lo estime un médico.

¿Qué debes hacer cuando se presenta un terror nocturno?
 
-No hablarle ni intentar despertarle.

-Hay que esperar a que el episodio siga su curso natural, bajo nuestra vigilancia.

Es necesario valorar la conducta durante el episodio y considerar si existen problemas en la escuela u otro ámbito que puedan estar influyendo. Cuando despierte trata de tranquilizarlo haciendo que concilie el sueño nuevamente.